GENES, PUEBLOS Y LEYENDAS

La genética de poblaciones ayuda a matizar la Historia.

· La genética de los vascos apenas ha cambiado por el escaso contacto con otros pobladores de la península (romanos, visigodos y musulmanes).

· El cromosoma Y de cientos de belgas y holandeses de pelo negro y ojos marrones no es de origen español.

La genética de poblaciones ayuda a comprender la evolución humana. Hace 4.000 años se produjo un gran cambio genético en la Península Ibérica por la llegada de grupos de pastores desde las estepas de Europa del Este, los yamnaya, que acabaron colonizándola en los siguientes siglos. El análisis del cromosoma Y de 271 habitantes de la Península en diferentes épocas históricas y su comparación con el de miles individuos antiguos y modernos demostró que el genoma de los yamnaya reemplazó al del 40% de la población local y casi al 100% de los varones. El cromosoma Y lo portan los varones y se transmite de padres a hijos. Estos datos indican que los linajes presentes hasta entonces fueron casi totalmente sustituidos por el linaje de ascendencia esteparia. ¿Por qué? Este periodo histórico no fue violento y, por lo tanto, hay que buscar otras razones para que los pastores tuvieran ventajas sobre los hombres locales (inteligencia, sensibilidad, belleza, fuerza, salud, poder) que favoreciera su elección para procrear por parte de las mujeres ibéricas. La prueba palpable es el hallazgo de una tumba en la que reposan juntos los restos de un hombre de ascendencia esteparia y una mujer genéticamente similar a los ibéricos del Neolítico.

 

Una conclusión complementaria de este análisis es que la genética de los vascos actuales comparte algunos “genes esteparios” y apenas ha cambiado desde entonces, lo que indica un escaso contacto con otros pobladores de la península (romanos, visigodos y musulmanes). El estudio de 600.000 marcadores genéticos de muestras de ADN de 1.970 personas actuales y antiguas, confirma la singularidad genética vasca que presenta ligeras diferencias respecto al resto de poblaciones europeas y una ausencia de influencia de la romanización y del norte de África (Esto último también se observó en grupos andaluces, lo que generó polémica con los historiadores pues se presume que en los siglos de dominación musulmana hubo una convivencia pacífica y una hibridación sexual y genética). ¿Y el euskera? La llegada de los yamnaya pudo ser la vía de entrada de lenguas indoeuropeas, pero no explica el origen de lenguas preindoeuropeas como el euskera. Para averiguarlo, se obtuvieron muestras genéticas de individuos de regiones geográficas donde siempre se ha hablado euskera, donde se habló y se perdió y donde nunca se habló. Su análisis sugiere que los dialectos del euskera surgieron antes de la Edad de Hierro y por eso se relacionan con la estructura genética. En definitiva, la singularidad vasca se explica por la falta de flujo genético causada por la limitada mezcla con otras poblaciones y los largos periodos de aislamiento, en parte debidos a la barrera cultural que supone el idioma.

 

La leyenda negra sobre los Tercios de Flandes está arraigada en los Países Bajos. A finales del siglo XVI, tuvo lugar un episodio violento cuando la tropa se sublevó por no cobrar su salario. Además del incendio de Amberes, la revuelta provocó actos atroces, entre ellos numerosas violaciones. Por eso, la idea de que belgas y holandeses de pelo negro y ojos marrones descienden de soldados españoles está muy extendida. Un equipo científico examinó el cromosoma Y de cientos de belgas y holandeses con los mencionados rasgos y dictaminó que su origen no es español. El cromosoma Y de

españoles y portugueses posee un marcador en una cantidad cercana al 40%, algo que no sucede en el de otra procedencia. En este caso, se detectó una cantidad inferior al 10%. Además, se trazó el árbol genealógico de los participantes hasta el siglo XV y se reforzó la conclusión. ¿Explicación? Los mandos eran españoles, pero la tropa procedía de países centroeuropeos. El estudio matiza la espantosa imagen de los Tercios de Flandes. Ahora se baraja realizar un estudio similar con irlandeses morenos y de ojos marrones de quienes se dice que son descendientes bastardos de españoles que recalaron en Irlanda tras la debacle de la Armada Invencible, en realidad Grande y Felicísima. Los huesos y los genes dictarán sentencia.