EL MAPA

Tener un mapa es una gran ayuda para desarrollar proyectos.

· El atlas de los 3.000 tipos de células cerebrales es un primer paso hacia la comprensión de la mente humana.

· No hay un cerebro modelo ni dos cerebros iguales.

Se cuenta que una vez el ejército napoleónico se perdió en los Alpes. Tras varios días vagando, el hambre, el frío, el sueño y la desesperación comenzaron a hacer mella en los soldados. Una tarde llegaron a un refugio y encontraron el mejor regalo que podían imaginar. ¿Comida? ¿Fuego? ¿Camas? Nada de eso. ¡Un mapa que los guiaría hasta salir de allí! La esperanza y la felicidad se adueñaron de su ánimo y continuaron su travesía con nuevos bríos. Poco después encontraron un pueblo y salvaron la vida.

Hace unos meses, cuando se cumplían 10 años de su puesta en marcha, decía en esta sección que los grandes megaproyectos sobre el cerebro humano no estaban dando los frutos esperados, pero que había que seguir apoyándolos. Hoy nos alegra una gran noticia. Un proyecto, encuadrado en la iniciativa BRAIN y que involucra a cientos de científicos, ha identificado más de 3.000 tipos de células en el cerebro humano y de otros animales. Han utilizado las últimas tecnologías para localizarlas y caracterizarlas una a una por su forma, su expresión genética y otros rasgos. Dos conclusiones relevantes son que no hay un cerebro humano modelo ni dos cerebros humanos iguales y que los tipos celulares son comunes a todos los animales, aunque las neuronas del chimpancé se parecen más a las del gorila que a las nuestras, a pesar de estar más cerca de nosotros en términos evolutivos. Otros resultados reseñables son que, aunque hay células propias de algunas regiones cerebrales, muchas diferencias entre regiones se producen porque tienen distintas proporciones de los mismos tipos celulares. Es decir, las diversas funciones del cerebro no se deben a las diferencias en el tipo de neurona, sino a pequeñas variaciones dentro de las mismas neuronas que crean circuitos cerebrales distintos. Son neuronas multimodales que participan en más de una función. También se destaca el enorme número de otros tipos celulares, como los astrocitos y otros componentes de la glía (inicialmente olvidada en este megaproyecto) y se ofrecen datos sobre las modificaciones que el desarrollo del ser humano produce en cada tipo celular. Todas estas particularidades ya eran conocidas, pero ahora han sido corroboradas en millones de neuronas utilizando inteligencia artificial (para esto sí que sirve), lo que da solidez al conocimiento previo. ¿Es definitivo? En un siglo se ha pasado de cientos de tipos de neuronas descritas por Cajal utilizando modestas técnicas de tinción, a más de tres mil tipos celulares usando técnicas de biología molecular. Probablemente el mapa se perfeccione en el futuro con la llegada de nuevos métodos de marcado celular.

El genoma humano es el mapa por excelencia en el mundo científico. Han pasado dos décadas desde el anuncio de la secuenciación del primer genoma humano hasta que se ha completado de verdad. El genoma es el libro de instrucciones, pero no explica cómo funcionan e interaccionan los genes, ni cuál es la base genética de enfermedades y su aportación al comportamiento. Esta reflexión es aplicable al atlas celular del cerebro. Ahora hay que entender cuál es el papel de la glía, cómo conversan y se comunican las neuronas formando redes, cómo se adaptan a los avatares de la vida y al paso del tiempo, cómo generan conductas, emociones, pensamientos y conciencia y cómo surgen las enfermedades cerebrales. La definición de qué células son más propensas a mutaciones específicas puede ser de ayuda. Por ejemplo, hay al menos diez tipos de neuronas

dopaminérgicas cuya susceptibilidad a degenerar y causar párkinson varía según su constitución genética.

Hay motivos para celebrarlo, como siempre con mesura y prudencia. El mapa que encontraron los soldados de Napoleón no era el de la cordillera alpina, sino el de los Pirineos. Es igual, lo importante es que surtió un efecto mágico en la tropa. Además, tuvieron mucha suerte, la misma que van a necesitar los científicos para que el mapa desemboque en terapias que curen las devastadoras patologías neurológicas. Es una tarea titánica. ¡Que siga la fiesta que hoy comienza!