EJERCICIO, UN NUEVO MEDICAMENTO

En algunas comunidades autónomas se receta ejercicio como un fármaco.

· Es difícil evaluar con rigor científico el efecto del ejercicio en la salud.

· Dar menos de 5.000 pasos al día es sedentarismo.

El ejercicio, la alimentación y el sueño son los pilares del bienestar físico y mental. El ejercicio impacta directamente en la función cardiovascular e indirectamente sobre otros sistemas. Su práctica parece beneficiar a numerosas enfermedades, como la diabetes, la hipertensión, el ictus, el infarto o el alzheimer. La OMS recomienda realizar actividad física como una estrategia de salud pública preventiva. Algunas comunidades autónomas han decidido que el ejercicio se recete como un medicamento y que se monitorice su impacto en la salud. Veremos los resultados de la iniciativa. No obstante, es difícil evaluar con rigor científico el valor del ejercicio en la salud, algo similar a lo que sucede con la alimentación, el sueño, el estrés o la polución.

Un reciente metaanálisis, liderado por el Hospital John Hopkins, analizó la salud de 227.000 participantes en 17 estudios en distintos países. Los datos se recopilaron durante años. Encontraron que caminar un mínimo de 4.000 pasos al día se asoció a una significativa reducción del riesgo de muerte prematura, mientras que bastaban 2.337 pasos diarios para disminuir la probabilidad de morir joven por enfermedad cardiovascular. No obstante, el mayor efecto sobre el riesgo de muerte se observó con caminatas de más de 7.000 pasos diarios. A mayor número de pasos, mayor beneficio: cada aumento de 1.000 pasos se asoció a una bajada de un 15% de la mortalidad. Según el estudio, dar menos de 5.000 pasos al día es sinónimo de sedentarismo. El beneficio fue el mismo para hombres y mujeres de cualquier edad, aunque “cuanto antes, mejor». Además, importa ser regular y constante. En resumen, el ejercicio es bueno y cuanto más ejercicio se haga, mejor. Sin embargo, los estudios analizados eran observacionales y, por tanto, solo podían mostrar una asociación entre el número de pasos diarios y la salud, no una relación causa-efecto. Extraer conclusiones firmes y sólidas sobre el papel del ejercicio en la salud y en la enfermedad es muy complejo. De hecho, otro reciente metaanálisis paraguas de 20 metaanálisis (un meta-metaanálisis) para investigar sus efectos en la función cognitiva pone el dedo en esta llaga al concluir que no hay suficiente evidencia científica que soporte que el ejercicio reduce el riesgo de sufrir demencia. Las razones son variadas, desde la selección de los participantes hasta el método empleado para medir las funciones cognitivas, pasando por la duración del estudio, el tipo de ejercicio (caminar, correr, velocidad, duración), la motivación del entrenador, las patologías asociadas, el estilo de vida, la genética y un largo etcétera. Por ejemplo, quien hace ejercicio no tiene sobrepeso, come sano, duerme bien, es sociable, no fuma ni bebe y controla la salud cardiovascular. Y todas estas variables interactúan entre ellos. Discriminar el peso de cada una de ellas en el efecto final es misión (casi) imposible, incluso aplicando los métodos estadísticos más estrictos. En resumen, no hay estudios concluyentes, si bien la inmensa mayoría sugieren que el ejercicio juega un papel positivo. Es decir, se intuye que es bueno, pero es muy difícil demostrarlo. La derivada práctica de esto es ¿qué mensaje debe lanzarse a la ciudadanía? Entre “no hacer ejercicio porque falta evidencia científica” y “mejor hacer ejercicio que no hacerlo” la decisión es clara: es preferible dar un paseo vigoroso, a buen ritmo, que estar sentado. En la época de los “flâneurs”, como se llamaba a los caminantes del París romántico, el paseo se consideraba una pérdida de tiempo al alcance de ricos aristócratas; hoy se destacan sus múltiples beneficios: activación cardiovascular y muscular, estimulación visual y cognitiva, liberación de dopamina y, según el caso, meditación o socialización. Lo físico es bueno

para lo psíquico. Un garbeo es alimento para el cerebro o gastronomía para los ojos (H Balzac). La decisión está en su mano, pero muévase o apúntese a la sansilvestre mientras lo piensa. Practicar ejercicio es un buen propósito para el nuevo año. Urte Berri On.