DE REALITIES, CHIMPANCES Y BONOBOS

En los realities asoman las facetas más primitivas del ser humano.

· La vida en grupo aporta beneficios. pero crea rivalidades y enfados.

· El sexo conciliador es un patrón común a todos los realities, excepto a uno.

El árbol genealógico de chimpancés y humanos se separó hace siete millones de años. Ha dado tiempo para que existan diferencias abismales entre unos y otros, aunque a veces no lo parezca. La organización social de los primates antropomorfos es diversa. El gibón es monógamo y forma grupos unifamiliares con macho, hembra y tres o cuatro crías. El orangután es solitario; solo la hembra establece algún lazo con sus crías. El sistema social del gorila sigue la estructura de un harén, con un macho adulto y múltiples hembras con su descendencia y algún macho joven. El grupo del chimpancé se compone de unos veinte individuos, es más flexible y abunda la promiscuidad. El bonobo posee una estructura social similar a la del chimpancé, pero su conducta es más prosocial. La vida en grupo aporta beneficios, pero también crea rivalidades, competitividad y enfados. Los individuos pueden convivir y salir juntos a buscar comida, pero los de rango inferior recelan de los más dominantes cuando se alimentan y buscan lugares escondidos para cobijarse y copular. Además, los más dominantes tienen que vigilar a los advenedizos, recurriendo si es preciso a la agresión física o psicológica y a la exclusión social. Todo esto limita la cooperación. El psicólogo B Hare investigó si los afables bonobos eran más cooperativos que los tensos chimpancés. Preparó un experimento en el que se disputaban un plato de comida que podían compartir si colaboraban. Los chimpancés elegían a alguien que fuera habilidoso y amigable porque la colaboración con alguien más dominante era imposible. Al fin y al cabo, el dominante se lo iba a quedar todo. Por el contrario, los bonobos compartían la comida desde el inicio. Su sociabilidad se atribuyó a que viven en entornos donde la alimentación está asegurada y no hace falta pelearse por ella. No obstante, es interesante reseñar que las manadas de bonobos son matriarcales, mientras que el chimpancé macho alfa domina y tiene preferencia por la comida y el sexo para garantizar su supervivencia y la transmisión de sus genes. De hecho, hay muchas intrigas para desbancar al macho alfa, desde la formación de coaliciones hasta luchas violentas y sangrientas. Cuando se analiza el cerebro de ambas especies con resonancia magnética, se encuentra que el bonobo tiene una conectividad más profusa entre regiones que componen el cerebro social (amígdala, corteza cingulada, plano temporal)

¿Existen comportamientos similares en grupos humanos? Según el arqueólogo S LeBlanc, las guerras de las sociedades humanas no complejas, como los yanomami del Amazonas o las tribus de las tierras altas de Nueva Guinea, se asemejan a los ataques de los chimpancés: matan a los machos y secuestran a las hembras. Comida y sexo, supervivencia y genes, trascienden la especie. Y luego están los realities que muchos ciudadanos siguen absortos. La presentadora del reality pionero afirmó que estos concursos constituyen un experimento psicológico sin parangón. Exageraciones aparte, lo cierto es que una persona se transforma cuando es puesta en situación obligada de convivencia grupal o de feroz competencia y, entonces, aparecen los rasgos más primitivos de su personalidad. El ser humano ha sido esculpido por millones de años de evolución para ser más agresivo que el bonobo, pero menos que el chimpancé; más social que el orangután, pero menos que el bonobo y más monógamo que el lémur, pero más polígamo que el tití. Cuando se tensa el ambiente, la sociabilidad, más próxima al bonobo, se hace añicos y se disparan comportamientos típicos del chimpancé, aunque nunca se olvida el método del bonobo o del papión de Guinea para acabar con una rencilla y sellar

la paz: el sexo. El sexo conciliador es un patrón común a todos los realities, excepto a uno (adivinen). Como la vida misma. De todos modos, aunque las diferencias genéticas con nuestros parientes son muy pequeñas, la disparidad en tamaño y complejidad cerebral es enorme, lo que explica las abrumadoras diferencias de comportamiento. Pero toda distinción se desvanece en un reality.